Ideas, sueños, remembranzas...todas se oyen en la profundidad del silencio...
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viernes, 17 de septiembre de 2010
Síndrome de la efervescencia simbiótica...(1a parte)
Leído en un blog por ahí perdido en la inmensidad de la red: -"No tengas en prioridad a quién te tiene como una opción"
Era un frío día de un extraño mes de Septiembre de un incoherente año 2008. Y estaba ella sentada ahí.
En la última fila, en la última banca del salón. Y estaba escribiendo algo en una hoja blanca de papel. Centrada en sus pensamientos, sin importarle lo que ocurría a escasos metros de ella, sin preocuparse por el ruido, por las miradas curiosas o simplemente por la "extrañez" de ese momento.
Una semana después ella estaba de nuevo ahí sentada...en el mismo lugar y con otra hoja blanca en la que escribía no se que.
Las mismas actitudes, la misma despreocupación...solo que en esta ocasión si levanto la mirada, para encontrarse con la mía.
Un tímido "-hola"
Una sonrisa.
Una mirada azul como el cielo.
Una sonrisa angelical.
Y un guiño que me obligó a sentarme a su lado, y hablar...
de que?
De nada, de mi, de ella, de todo.
Días después...
Un mensaje, Dos mensajes, que se transformaron en llamadas de 2 minutos, luego de 5, hasta llegar a ser de 3 ó 4 horas. Todas con un fín... decirle cuanto la quería, y cuanto deseaba estar con ella.
Ella escuchaba, asentía y decía sentir lo mismo. Nunca supimos si era verdad... O tal véz si lo fué, solo que todo era a su manera, en sus circunstancias y en sus tiempos...
Los días pasaban, las lluvias llegaron, y cualquier pretexto para caminar bajo el agua era perfecto, era el ideal.
Para abrazarse bajo la lluvia.
Todos los días el mismo camino, la misma vereda hacia su casa, y las mismas sonrisas, las mismas alegrías que extasiaban lo que éramos, lo que nos había convertido en lo que soñamos.
Siempre esos labios. Siempre esos ojos.
Hasta que se fué...
a un lugar mejor. Lejos de aquí, lejos de todo.
Y solo quedé yo, recordando y lamentando cosas que fueron y que a la vez quedaron inconclusas, trayendo a la nostalgia a colación en un mar profundo de sentimientos que se agolpaban de pronto y que no tenían lugar donde posar.
Y jamás regreso...
Su nombre...Ya lo dije.
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