Yo, Moctezuma III, emperador de los aztecas;
heredero del trono de México-Tenochtitlán;
de la gran ciudad y sus tesoros, señor del imperio y sus conquistas,
gobernador de los territorios donde el sol se para,
señor de la tierra que se cosecha y se tributa para el rey...
donde el águila y la serpiente aún pelean.
Yo Moctezuma III, quién soy respetado por mi pueblo y temido por mis rivales,
asumo el control de mi gran nación, de mi indestructible pueblo,
de mi inquebrantable fuerza y de la descomunal fabrica del progreso y pasión,
para que con justicia, juicio y poder rija sobre cada cabeza,
sobre cada corazón y sobre cada conciencia que camina entre mi pueblo.
Yo, Moctezuma III, descendiente de "El grande".
Yo, Moctezuma III, el sabio, al que aman las mujeres y al que admiran los hombres,
aquel, al que los niños veneran.
Yo, quién no hablo lisonja ni ociosidad,
quién tiene como arma la justicia y la prudencia.
Yo, quién arrebato la verdad, el entendimiento
y la inteligencia para no dejarlas ir.
Yo, Moctezuma III, quién cuando hablo todos los hombres callan y escuchan,
como cuando la noche se disipa y el poder
de la luz se señorea sobre todo...
Yo, Moctezuma.
