A mi otro yo:
»Yo, la sabiduría, convivo con la prudencia
y poseo conocimiento y discreción.
Quien teme a Dios aborrece lo malo;
yo aborrezco el orgullo y la arrogancia,
la mala conducta y el lenguaje perverso.
Míos son el consejo y el buen juicio;
míos son el entendimiento y el poder.
Por mí reinan los reyes
y promulgan leyes justas los gobernantes.
Por mí gobiernan los príncipes
y todos los nobles que rigen la tierra.
A los que me aman, les correspondo;
a los que me buscan, me doy a conocer.
Conmigo están las riquezas y la honra,
la prosperidad y los bienes duraderos.
Mi fruto es mejor que el oro fino;
mi cosecha sobrepasa a la plata refinada.
Voy por el camino de la rectitud,
por los senderos de la justicia,
enriqueciendo a los que me aman
y acrecentando sus tesoros.
Proverbios 8:12-21

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