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sábado, 17 de enero de 2009

Algo de Ramón López...Velarde


Fuiste como esa luna
como en el día. Por el cenit radiante de topacio,
del mundo, hacía mucho tiempo
que alumbrabas. Mi vida
no te había encontrado…
- ¡Oh toda la dulzura de tu niñez
en el oriente mágico
del alba de la vida;
toda tu luz, toda tu calidez,

todo tu encanto,
de la mano del sol, entre el cristal
de las alondras, por el campo claro!-
…Te sorprendí de pronto
en tu jardín, tras los laureles…Blanco
tu resplandor aún –como el de un ángel
en el turqués de la mañana; pálido
de fe-, se alejaba de mi alma
como un sueño del soñador. ¡Y súbita,
mi mano inútilmente te quería tomar,
mientras te ibas despintando
de tanta luz de amor,
en el alegre resplandor dorado!

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