Buscar este blog

lunes, 14 de noviembre de 2011

La epifanía adecuada...


Cuando se logra pasar página en ciertas cuestiones a las que hemos dado tal importancia, ya sea por ser muy significativas, muy vergonzosas o de plano muy lastimeras ocurren dos cosas; la primera de ellas, es una especie de medio incertidumbre al suponer que podría volver a pasar, que quizá existe la remota posibilidad que en algún momento del camino la situación vuelva a hacerse presente, y eso; dependiendo de la cuestión que se trate puede ser también igual de preocupante.
Y la segunda; muy en liga con lo primero, es ese incoherente deseo de que suceda de nuevo, o a veces esa fantasía que agrega nuevas situaciones y detalles a la cuestión. Aclaro de nueva cuenta, todo esta en función de que tan bueno, malo o vergonzosa sea...

Les cuento mi historia; quizá muy reiterativa en este lugar, pero al final de cuentas es algo de lo que no puedo escapar.
Para proteger mi dignidad, al tiempo que mi vergüenza es evidente tendré que decir que esta historia esta un poco, solo un poco alejada de la realidad, pero aún así revela en esencia lo que en realidad ocurrió.

Hace algunos años, en aquellos en los que todo parecía marchar de maravilla, y en los que también llegue a suponer que la alineación estelar era la causante de todas las dichas de mi juventud ocurrió un suceso que hasta el día de hoy no he podido quitar de mi mente. Sobra decir, como al principio de este "drama" fue una situación lastimera.
Pues les digo, resulta que "Petronila" (el nombre real de este personaje ha sido cambiado para proteger, como he dicho antes, mi dignidad, realmente no me importa la privacidad de esta persona... es mi imagen la que realmente vale en esta historia) un buen día se decidió que era momento para darle un rotundo giro a toda esta feria que habíamos montado, una de esas en las que los juegos mecánicos funcionaban perfectamente, no había estructuras metálicas despintadas, sarrosas, o torcidas, sino todo lo contrario, era una extraña combinación de la más alta tecnología soportada por los mecanismos más simples, duraderos y eficientes del universo. Esos, que se parecen mucho a los que dan soporte al cosmos.
Entonces; técnicamente, no había ni un engrane fuera de su sitio, ninguna banda, polea, tuerca y contratuerca que por alguna razón no estuviera trabajando a la perfección, es más; todo estaba perfectamente engrasado y se movían como ese suave vaivén del agua en una tranquila noche estrellada. No había errores, ni olía a cambios.
Los puestos de dulces, comida, aguas frescas y de retos estaban llenos, pero aún así había abasto para toda la demanda de ellos.
Era, como diría mi padre; "Una perfección tan absoluta que lejos de inspirar alivio procuraba miedo..."
Y de la nada ese equilibrio sirvió para dos cosas, la primera, para hacerme bajar la guardia y confiar. En, ¿que?
-Quién sabe...
-Aja... claro
-Mmmmm, pues en Petronila... Ya lo dije.

Nos alejamos del tema... decía; en esos instantes en los que el universo, karma, ley 1a de la termodinámica, y la 3a de Newton parecían estar en perfecta armonía, algo insuperablemente devastador arremetió... (continuará)

No hay comentarios:

Publicar un comentario